jueves, mayo 26, 2005
el asombro
La vida, por suerte, transcurre de manera imprevisible. Contra aquellos que quieren todo escrito, que les gustaría saber que pasará en todos los mañanas que tenga, yo prefiero la libertad de elegir y de buscar. Es la herencia de Pico de la Mirandola, es la convicción de aceptar todas las decisiones que tome. Obviamente, acumulo muchos más desaciertos que éxitos. ¡Faltaría más! Si no los aceptara sería más estúpido de lo que soy.
Dentro de esta libertad por elegir no esta previsto -metodológicamente- querer ser lo que no soy o lo que no puedo (esto da para otros blogsensayitos), y asumir la necesidad de rectificar ciertas premisas, axiomas o principios que me eran válidos hasta ayer. Hoy no. Este cambiar tiene el mismo costo en términos de equivocación que el impertérrito que siempre pensó lo que pensó y aceptó lo que aceptó. Allá él y ¡Yo que sé!
Dentro de esta libertad por elegir no esta previsto -metodológicamente- querer ser lo que no soy o lo que no puedo (esto da para otros blogsensayitos), y asumir la necesidad de rectificar ciertas premisas, axiomas o principios que me eran válidos hasta ayer. Hoy no. Este cambiar tiene el mismo costo en términos de equivocación que el impertérrito que siempre pensó lo que pensó y aceptó lo que aceptó. Allá él y ¡Yo que sé!